Robin Hood no era un socialista que le robaba a los ricos para darle a los pobres.
Robin Hood fue un persegido por los representantes del estado de la época, sus grandes enemigos eran el Sheriff de Nottingham y el Principe Juan y su corte, y pues claro que sus enemigos eran ricos, pero no eran ricos de trabajar y producir, eran ricos por los impuestos que le imponían a la sociedad.
Robin Hood recuperaba ese dinero de esos “ricos” y lo devolvía a sus legítimos dueños, era quien defendía lo adquirido por quienes lo trabajaron, en otras palabras fue un defensor de la propiedad pribada y el mejor ejemplo de libertario.